miércoles, 1 de mayo de 2013

FÚTBOL Y PARO





En esta semana nos han salpicado los datos de la encuesta de la población activa. Hemos batido un nuevo récord, la cifra de los desempleados supera, con creces, los seis millones de parados. El número de familias que tienen todos sus miembros activos en paro, casi dos millones y, éstos, no reciben ningún sueldo. La tasa de paro supera el 27%

Los datos hablan por sí solos, mis comentarios y juicios no pueden sino corroborar lo dicho por expertos en el ámbito laboral, económico y político. Si se me pidiera un único calificativo, el primero que salta en mi teclado, es el de situación límite.

En el último derby madrileño, que una vez más ha puesto de manifiesto, y esto es una anécdota, la incapacidad de mi vecino del Manzanares para doblegar a los del Paseo de la Castellana, una noticia saltó y retumbó en mis oídos: se ponen a la venta las entradas para ese otro clásico, el de la disputa de la final de la copa del Rey del 2013. Hasta aquí poco sería de destacar pero, lo grotesco o frívolo de la noticia, es que los precios de las entradas oscilan entre los cincuenta, la más barata, y los doscientos setenta y cinco euros la más cara. Precios para ricos en un país con una tasa de paro que desborda el 27%  

Y esto, ¿cómo se come? Resulta que en el país más rico de la Unión Europea, ese que nos martiriza con las puñeteras políticas de austeridad, los espectáculos deportivos cuentan con una más que razonable política de precios. Creo que alguien, alguna vez, me comentó que a partir de los quince o veinte euros tienes alojamiento para ver un partido de la Bundesliga o de la Champions. Aquí con quince o veinte euros no te comes ni un colín. No tenemos precios para “pobres”, los nuestros están en línea con los que ha sedimentado, en nuestras actuaciones, la política del vivir por encima de nuestras posibilidades, esa que ha marcado los últimos años de la vida española. ¡Viva la Pepa!

No vayan a pensar que con esos precios los españoles nos vamos a retraer a la hora de adquirir las localidades. Grandes colas en la ribera dieron testimonio de mi anterior afirmación. El estadio estará a reventar. Pues una de dos, la economía sumergida aflora en este tipo de acontecimientos, haciendo posible la adquisición de las entradas, o éstas se compran con parte de las prestaciones recibidas, provengan del desempleo o de las cada vez más menguadas nóminas de los trabajadores.

Alguien debía poner coto a este tipo de prácticas. Tengo la tentación de convertir los precios a pesetas para dar una mayor idea del calado de la tarifa publicada, pero estoy adaptado al euro, en un sentido y en otro, también para saber que las casi doscientas mil anteriores pesetas, son mil euros.

Tal vez el fútbol, la pasión por unos colores, nos lleve a privarnos de otros gastos para poder atender a ese “bien” de primera necesidad. Tal vez demoremos el pago de la comunidad o pidamos la tarifa social eléctrica o telefónica para poder colgarnos la bufanda de nuestros colores. Es posible. Tal vez pretenda que encaje en mi cabeza cosas que, a priori, no tienen sentido, o que la cortedad de mis ideas hagan imposible ver lo evidente para otros. Soy un apasionado del fútbol, ahora en la televisión, por lo que absténganse aquellos que pudieran tildarme de “antifutbolero”. Sólo creo que, en muchos aspectos, seguimos viviendo por encima de nuestras posibilidades, y si alguien me pidiera, una vez más, un calificativo, el primero que salta otra vez en mi teclado, es el de situación límite.  

martes, 30 de abril de 2013

HENRY CARTIER BRESSON: ESTAR EN EL MOMENTO PRECISO

Cuando lees la biografía de Henry Cartier Bresson llegas a la conclusión de lo evidente de algunas de sus frases: "el secreto es que la gente olvide que hay una foto", "la fotografía es aprovechar el momento". Claro que sí, esa es la aspiración de todo aquél que en sus manos deposita una cámara de fotos, del que sale una mañana de sus domicilio con la intención de inmortalizar el momento preciso, el instante que le concede el regocijo pleno de poder captar  "la foto". Buscamos "la foto", tal vez ahí esté nuestro problema, porque la fotografía no se busca, es ella la que te encuentra, viene a ti como un halo de viento que salpica tu cara, la fotografía, en palabras de Henry Cartier Bresson, "te muerde". La fotografía es aprovechar el momento. La fotografía es una "cuchillada".

Cierto es que también interviene el azar. En muchas de las instantáneas de Henry Cartier Bresson, la suerte juega es un factor fundamental, pero de ella se dice que también te encuentra. Cartier Bresson creía en el azar porque la vida era una incesante provocación, una sucesión de acontecimientos efímeros y ordinarios, siendo la vida la que te proporcionará y regalará el instante preciso.

También el genio. Muy pocos seríamos capaces de captar a un vagabundo neozelandés cuando se celebra el funeral de Winston Churchill, pero ese era "el momento", el instante que acredita la trascendencia de la muerte del héroe británico de la segunda guerra mundial, porque hasta el mendigo concede importancia al evento.

Se formó en el arte de la pintura. A ese arte retornó en sus últimos años porque para hacer fotos "ahora hay mucha luz". La pintura es meditación, reposo, la fotografía es "zas", el hacer las cosas rápido o, simplemente, no hacerlas. Por eso señala que "la fotografía es la captura de un momento después de un movimiento", el silencio que escucha la palabra.

Esta línea de actuación la mantuvo en los retratos. Para Henry Cartier Bresson retratar es estar con los protagonistas y esperar a que algo pase. Sus retratos testimonian que, sin duda, algo ocurrió.

Hay algo más. Ser testigo de grandes acontecimientos mundiales también obedece a un profundo entendimiento de la política internacional. Ese conocimiento es el que le hace "estar en todas las partes", allí donde ocurrieron los grandes hitos de la historia del siglo XX.

Henry Cartier Bresson concedió una gran importancia a la geometría que surge de lo que se nos presenta. Lo importante es que esté todo en su sitio. Retomo estas palabras para señalar que tras su muerte, a los 96 años de edad, esa geometría, la que proviene del orden de las cosas, ya no existe, porque tras su marcha, muchos aspectos del mundo de la fotografía, evidentemente ya no se encuentran en su mismo sitio, su ausencia ha dejado un hueco imposible de rellenar, nos queda su obra, un inmenso regalo.

       
     

     


miércoles, 24 de abril de 2013

EL CIELO PODÍA ESPERAR



Boix en el campo de concentración de Mauthausen


El cielo podía haber esperado un poco más. Treinta años son pocos en la vida de un hombre. Treinta años son muy escasos cuando, un gran número de ellos, se han vivido en el infierno creado por el nazismo y cuando su juventud se marchitó en una lucha fratricida, defendiendo los principios e ideales por los suyos transmitidos. La España de los vencedores, qué ironía utilizar el término victoria, le cerró las puertas y emprendió, junto con doscientos mil españoles más, el largo éxodo que culminó en el campo de exterminio de Mauthausen. Francisco Boix era un republicano de España, y eso, ya constituía un delito de tal magnitud que, a los ojos del fascismo, le otorgaba un billete de ida a los campos de concentración donde la vida se extingue poco a poco bajo el yugo del odio, la sinrazón y los trabajos forzados. De ese viaje, muy pocos consiguieron el ticket de regreso. La sangre de muchos españoles quedó para siempre depositada en las piedras de los ciento ochenta y seis escalones que separaban la cantera de granito de los barracones de Mauthausen.

Los carceleros torturadores se sintieron inmunes de sus propios actos. Su egolatría terminaría por destruirlos.  Francisco Boix disponía de un arma que, en cada uno de sus disparos, dejaba constancia de las tropelías y atrocidades del nazismo. Esos disparos pasaron a la historia y constituyeron documentos gráficos que sirvieron de base a las condenas de los juicios de Nuremberg. Boix fue el único español que testificó en el proceso. Boix fue portavoz de los compatriotas ausentes.

Pronto los acompañaría. A los treinta años años una enfermedad frenó en seco su vida. Cierto es que Francisco Boix vivió con intensidad y que, en su corta existencia, empuñó las armas como miembro de las juventudes comunistas contra el ejército sublevado en España y en la resistencia francesa, ya en el exilio. Cuando la vida le deparaba la oportunidad de vivir y ejercer  su profesión de fotoperiodista, Francisco Boix nos dejó.  Una vez más sentimos la presencia de la ausencia, porque hay personas que merecerían un puñado más de vida para compensar los años de sufrimiento bajo la arbitrariedad de los dictadores. En muchas ocasiones, el cielo podía esperar.





viernes, 19 de abril de 2013

EL MÓVIL DE LA VIDA





Por Juan José Lucena Herrera

Son muchos los que hablan del uso o abuso del teléfono móvil, de sus efectos dañinos o perjudiciales, desde el punto de vista médico, en un corto, medio y largo plazo, pero lo que sí resulta evidente, es que se ha convertido en compañero de nuestra actividad diaria, de tal forma que, sin un móvil en la mano, nos falta algo, y si por un casual, una mañana cometemos el imperdonable desliz de dejarlo olvidado en casa, nos deja una sensación de un profundo desasosiego durante toda la jornada, hasta que de nuevo, no sin una satisfacción desbordada, lo depositemos en los bolsillos de nuestros pantalones o chaquetas. Estar a la última en tecnología ya no es una opción. Aplicaciones que nos abren a las redes sociales forman parte de nosotros mismos, de nuestra vida de relación, una nueva forma de socialización. Eso es lo que la telefonía móvil ha conseguido, ser parte de nuestra existencia, nada más y nada menos.
Nuestro día a día no sólo se refiere al ocio o a la evasión. Resulta evidente su uso dentro del ámbito profesional. El móvil conecta, por ejemplo, al informador radiofónico con sus oyentes sin necesidad de la parafernalia de unidades móviles siempre costosas. La telefonía de bolsillo ha conseguido eso, reducción de costes, fomentando la instantaneidad y rapidez de la información. También en las ruedas de prensa, tanto para audios, videos y para el fotoperiodismo.
Estos efectos positivos de la telefonía móvil son evidentes. Como todo en la vida, es necesario su uso razonable y sensato. El uso de la tecnología afecta a nuestra vida cotidiana, pudiendo generar una adicción que requiera un tratamiento para la superación de la misma. Como en todos los órdenes, mesura. Con la telefonía móvil, también. Es mi recomendación.

viernes, 12 de abril de 2013

BASES SOCIALES DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA DESDE LA TRANSICIÓN










Es indudable que la clase social ha jugado un papel muy relevante en el proceso democrático español, fundamentalmente en lo que se refiere a la estabilidad del proceso político de la transición de la dictadura a la democracia. Las bases sociales determinaron que el protagonismo político recayera principalmente en los sectores jóvenes y moderados del régimen y de la oposición, aun cuando en el ámbito sindical, prevaleciera el sindicato que desplegó más virulencia hacia el sistema político y laboral del franquismo. El triunfo de CC.OO. no fue extrapolable al ámbito político, dándose paso a un sistema de partidos de pluralismo limitado, quedando aparcadas las posiciones de partidos más radicales.

Este pluralismo limitado sentó las bases de una modernización entendida como el tránsito de una sociedad encorsetada por la dictadura a una sociedad moderna, en la que el sistema político es el democrático, instrumento de integración social y de intereses, al que contribuyeron todos los grupos sociales, cediendo parte de sus postulados de cara a esa concertación que, aunque no decisiva en términos económicos, sí tuvo efectos en términos políticos, en concreto, en el mutuo reconocimiento y legitimación de las partes, en el proceso de constitución e institucionalización de los nuevos actores políticos y sociales.

Frente al conflicto, consenso.

En el ámbito sindical, las organizaciones sindicales asumieron unos costes derivados de la consecución de esos objetivos innegociables: superación de la crisis económica, la consolidación de la democracia y la construcción de un nuevo marco de relaciones laborales.

Tras el consenso, conflicto.

Es consecuencia de la implementación de una política económica de tinte socialdemócrata, que choca con los planteamientos de su sindicato UGT, que hasta ese momento se había posicionado con el gobierno socialista, sin obtener un rédito sustancial, abriéndose planteamientos o perspectivas de clase, entre ambas formaciones,  que conducen a la huelga general de diciembre de 1988.

La oposición al gobierno socialista la establece, más que el Partido Popular, todavía en los inicios de su cambio estratégico, los sindicatos UGT y CC.OO. que demandan y obtienen importantes medidas de tipo redistributivo, que garantizan el estado de bienestar, sin ninguna contraprestación por su parte. No olvidemos que el gobierno socialista tiene que hacer frente a importantes casos de corrupción política, recesión económica, desempleo, etc.

Se abre por tanto una perspectiva de clase, propia del estado en la sociedad capitalista siguiendo la tradición del pensamiento marxista. Frente a la idea pluralista de la estabilidad y el consenso, como elementos constitutivos de los sistema democráticos, la teoría marxista afirma justo lo contrario: la lucha de clases y las crisis económicas son situaciones normales dentro del capitalismo, los sindicatos constituyen la garantía última de defensa de los trabajadores así como depositarios finales de la legitimidad frente a las oscuras alianzas de empresarios, partidos, gobiernos, siempre dispuestos a servirse de la política para satisfacer intereses espurios.

La polarización a la que podía conducir este planteamiento se fue suavizando como consecuencia de la consolidación del estado del bienestar. Vamos a asistir a la sustitución del partido de clase por el partido de masas. Se entiende, desde esta perspectiva, que el partido socialista mantuviera un volumen de votos parecido entre 1986 y 1996, pese al desgaste de la tarea de gobierno, al conseguir reemplazar los votantes del ámbito de la producción y el mercado de trabajo, por otros nuevos procedentes de la política del bienestar. Un partido de masas tiene un carácter altamente no ideológico, que aspira a conquistar el poder representando a amplios y heterogéneos sectores del electorado. Esto no debe llevarnos a pensar que la clase social sea irrelevante, sino que hoy la clase no puede ser completamente representada por medidas únicas. El comportamiento político y electoral es un fenómeno más complejo y, por ello,  es necesario indagar en ámbitos distintos del económico y material.

La política del gobierno socialista profundizó, en lugar de las reformas, en saldar la deuda social, satisfaciendo los intereses de los adultos frente a los de los jóvenes, con la aparición de los contratos basura con la reforma laboral de 1994. En este punto podríamos hablar que el conflicto político no se ajusta a la confrontación tradicional de clases. La idea es la de una cambio intergeneracional de valores, los más jóvenes se inclinarían por valores que pondrían menor empeño en la seguridad económica, mientras que los mayores seguirían anclados en los valores tradicionales. Los votantes socialistas cambiaron de edad, son los jubilados y amas de casa su lecho de votos a costa del voto de los jóvenes.

Este cambio intergeneracional, junto con el desempleo galopante, la recesión económica, la corrupción, el incumplimiento de los parámetros para la integración en la unión monetaria, disponen a la llegada del Partido Popular. El primer gobierno, alcanza el poder con un voto clasista, establece una línea de diálogo social y de acuerdos con partidos nacionalistas, obligado por su insuficiente mayoría, y se propone como punto fundamental de su actuación, el cumplimiento de las exigencias marcadas para la integración en la unión monetaria. Con los sindicatos acuerda la reforma de las pensiones y la reforma laboral. Nuevamente asistimos a una política de consenso y concertación. La política económica cabalga por la línea de la desinversión de las participaciones del Estado en empresas hasta ese momento “banderas” de la marca España.

Un nuevo desacuerdo con los sindicatos de clase y, fundamentalmente, la implicación en la guerra de Irak, provocó un giro del voto y una recomposición del electorado. En este punto, mi posición, es que los partidos políticos tienen un colchón de votantes que poco va a cambiar por muy disparatadas que puedan ser las políticas que implementen. Esto puede obedecer a distintos motivos, bien generacionales, psicológicos, etc. . Pero hay una parte del electorado, el que generalmente decide, que se moviliza, a favor de uno u otro partido, en función de programas, intereses, accidentes y escándalos políticos.

Hoy asistimos a otro tipo de clase social. La línea de clases marxista, aún manteniéndose, se ve superada por otros criterios más amplios. Cada vez se mide más la acción de los gobiernos en términos de eficacia y conveniencia. Eficacia por la irrupción de una clase media cada vez más creciente; y, conveniencia, por la existencia de un mayor número de jubilados y pensionistas que abarcan la tercera parte del electorado y que anda preocupada por las políticas que inciden en el estado del bienestar.

La eficacia, tal vez ese sea su problema, no es medible en términos objetivos, sino en función de la percepción de los actores sociales. La legitimidad tradicional de los gobiernos ya no resulta válida: depende de la eficacia en la respuesta en las nuevas necesidades ciudadanas.

Esas nuevas necesidades y también las carencias que implican la aplicación de políticas restrictivas, se canalizan a través de una serie de actores que instarán a un nuevo proceso de cambio social. En esos grupos se produce una mezcolanza de clases sociales que tratarán, mediante la movilización social, la defensa de sus posiciones y el reconocimiento de sus derechos sociales, pero corren el riesgo de que irrumpan en su seno actores politizados que se movilicen en función de sus intereses partidistas, cuando ha quedado suficientemente acreditado que, cuando estuvieron en el gobierno, sus intereses caminaron por derroteros diferentes a los que hoy proclaman y defienden en el seno de esos nuevos actores sociales.







 



LA MALETA MEXICANA



Hice mía la famosa frase de Robert Capa: "si la fotografía no funciona es que no has estado lo suficientemente cerca". La hice mía y la trasladé al documental que, sobre la aparición en el 2004 de la maleta mexicana, elaboró, entre otros, RTVE. La hice mía porque no me fue suficiente con una vez, tuve que acercarme en más de una ocasión, para experimentar el regusto de un trabajo bien hecho, y para discernir con claridad la cantidad de puntos sensibles que en mi interior se despejaron: la pasión de los fotoperiodistas por su profesión, a riesgo de sus propias vidas, y los sentimientos de rabia, ira, tristeza y a la vez de esperanza que me ofrecieron los testimonios de las víctimas del bando republicano.  Es cierto, poco hemos sabido sobre la guerra civil española. Esta parte de la historia de España se ha ocultado de los textos en los años en que yo estudiaba. Vienen a mi mente alguno de los calificativos que se nos ofrecían, tal vez el más recurrente era el de "la cruzada nacional". Qué ironía, llamar cruzada a una guerra fratricida, cuando lo que corresponde es decir simple y llanamente, ¡qué tragedia!

Sobre el trabajo de los tres fotoperiodistas mosqueteros, qué decir, se encaramaron a una guerra por su  posicionamiento personal en la lucha contra el fascismo, por motivos profesionales, y para ofrecer al mundo unas fotos que constataran la dimensión de esa tragedia, fotos que cambiaron la percepción que hasta ese instante se ofrecía sobre los conflictos bélicos, el impacto de la guerra en la población civil, ya que éstos fueron parte de los objetivos de las acciones militares, mostrándonos la realidad de unos hechos que en mi historia juvenil de formación, se me ocultó por motivos bien definidos: tras el paraguas de una dictadura, todo son sombras.

Fotoperiodistas de guerrillas encaramados a un conflicto y también al estribo de un vehículo, para que allá, cerca de Brunete, Gerda Taro perdiera su vida arrollada por tanque republicano. Otra ironía.

Su pasión por la fotografía le llevó a expresar en sus últimos momentos: ¿has recogido mi cámara? Sí, la tenemos, gracias por darnos el testigo a los que amamos la fotografía; gracias por ofrecernos el testimonio de tu obra, el de un trabajo bien hecho.

Las víctimas... 

Qué decir de vuestro dolor, no hay en mí expresión que pudiera transmitir para compartir vuestro sentimiento, el que expresáis los que aún sobrevivís y el testimonio de vuestros continuadores. La maleta mexicana no sólo ha ofrecido los negativos de unas fotografías, con su descubrimiento una cantidad de valores positivos también afloraron en el anaquel del archivo de Cziki. Positiva es la concienciación de los que nos quedamos, el reconocimiento de vuestras vidas hurtadas en España y la admiración de las vidas reconstruidas en el exilio. En efecto, como alguien ha expresado, no olvidaremos vuestro fracaso porque también es el nuestro, el de todos.  

La guerra civil española terminó. Hora es de reparar la injusticia, sin rencor y con normalidad. Muchos nos cansamos de aquello de "las dos Españas". Con la esperanza que, la maleta de nuestras vidas, quede ordenada al igual que Cziki hizo con los testimonios fotográficos de Capa, Taro y Chim, para que podamos decir de una vez por todas: la postguerra también ha terminado.

¿Habré estado lo suficientemente cerca?

martes, 9 de abril de 2013

MOVILIZACIÓN SOCIAL


Nadie puede ser contrario a la movilización social. La historia se construye a través de las mismas. ¿No fue una movilización social la que inspiró la revolución francesa? Los grupos sociales inspiran los cambios políticos y, éstos, con sus reformas legislativas adecuan las leyes a los postulados que la sociedad demanda. Lo más habitual es que cada cuatro años se renueve, o no, la confianza que se ha depositado en los políticos, siendo éste un test regulado y normalizado por unas reglas o normas que la propia sociedad ha refrendado y aceptado.

Hoy la movilización social está encabezada por grupos nacidos ante el desencanto y la falta de eficacia de las instituciones democráticas. Lo económico, la defensa de los derechos sociales que inspiran el estado de bienestar, inspiran a una una sociedad postmaterialista donde la ideología cede ante otro tipo de exigencias, los actores sociales emergen en un proceso rápido donde estas expectativas van unidas a la aparición de unas nuevas necesidades, traduciéndose de forma casi instantánea en movilización social que presiona sobre el propio sistema político. La legitimidad tradicional ya no resulta válida: ahora depende de la eficacia, de la capacidad de respuesta ante las nuevas necesidades de los ciudadanos.

Siguiendo a eminentes sociólogos que estudian este tipo de situaciones (Deutsch y Lipset), cuando más se posponga el proceso de inclusión de los grupos sociales emergentes, mayores serán las expectativas de éstos, también mayor su tentación al radicalismo, y cada vez más, dependerá la estabilidad de los gobiernos y la paz social, de los resultados, medidos en términos de eficacia, en detrimento de otro tipo de legitimidad democrática.
Pero, ¿la movilización social solo se inspira en términos de eficacia? El radicalismo de muchos grupos sociales, ¿carece de ideología política? Este tipo de actores sociales, ¿son sólo activos cuando quien dirige la vida política es un gobierno contrario a las ideas de los propios grupos ? Hoy nadie puede estar ausente o ponerse de perfil ante la realidad de los españoles afectados por las hipotecas, un drama que a diario nos golpea y que nos hace cuestionarnos en muchas ocasiones la legitimidad no medida en términos de eficacia, al poner en tela de juicio el propio sistema, al identificarlo con los sectores tradicionalmente dominantes, ya sean sociales, financieros o económicos.

Lamentablemente el problema de los afectados proviene de años atrás. No es algo que haya surgido en 2012. Sin duda es consecuencia de la crisis económica y de políticas implementadas por gobiernos de uno y otro signo político. Viene a mi memoria las palabras de Carme Chacón en el año 2007, siendo ministra de la vivienda: “Vamos a agilizar los desahucios”, y para ello abordó un plan que fue presentado a aquél Consejo de Ministros. El “plan Chacón” fue aprobado en el mes de septiembre de 2007, planteando los lanzamientos rápidos como una fórmula de protección de propietarios frente a inquilinos “sistemáticos y profesionales”.

Porque era ya un grave problema a finales de 2007. Atendiendo a los datos elaborados por la Plataforma de afectados por la hipoteca, que ha visto la luz a principios del año en curso, los lanzamientos producidos entre el año 2008 al 2011 ascienden a 166.716, y hasta el tercer trimestre del 2012, son 49.702 el número de lanzamientos. Estos datos corresponden a los que son recogidos por Servicios Comunes para los periodos que estamos analizando. Si tomamos la referencia facilitada por los Juzgados de Primera Instancia, la Plataforma de afectados calcula un coeficiente multiplicador,  y estima, además, esta estadística como más acertada, arrojando un total de 286.052 lanzamientos para el periodo 2007-2011, frente a 76.724 correspondientes a los tres primeros trimestres del año 2012.

El estudio profundiza en más informaciones, como en la distribución de lanzamientos por CC.AA., siendo las más afectadas aquellas que tienen un componente mayor de segunda y/o terceras viviendas, al ser Comunidades costeras.

Queda pues acreditada la existencia de una situación que, como no podía ser de otra manera, obedece a la existencia de una profunda crisis económica y a las consecuencias de una política apalancada en el sector inmobiliario. Los datos facilitados por la Plataforma correspondientes al periodo 2007-2011 son los suficientemente expresivos como para que, conscientes de la realidad de los afectados y mostrando una solidaridad sin límites hacia ellos, podamos demandar por qué en los años del inicio y repunte de la crisis, no hayamos asistido por parte de las distintas Plataformas, a la persecución de los políticos del partido en ese momento con la responsabilidad de la acción de gobierno, lo cual no quiere decir, bajo ningún concepto, que hubiésemos respaldado dicha actuación. La hubiéramos reprobado como denunciamos las actuales acciones de “escrache” producidas.
Hoy asistimos a acciones conjuntas contra las sedes del partido en el gobierno por parte de las plataformas de afectados. Han comparecido en rueda de prensa junto con los secretarios generales de los sindicatos de clase mayoritarios, y con clara vinculación hacia los partidos de izquierda de nuestra país. Creo que ello justifica mi razonamiento: el escrache, que palabro más inoportuno, tiene su razón de ser, siempre y cuando se realice contra los políticos pertenecientes al Partido Popular, que tiene encomendada, porque así lo ha decidido la mayoría de los españoles, la acción de gobierno.

Gonzalo Moliner, Presidente del Consejo General del Poder Judicial, ha reconocido que la actual situación de crisis económica ha aumentado el número de ejecuciones hipotecarias, situándolas a finales del 2012 en 198.076 casos pendientes. Esta cifra refleja un problema social y político. No se disponen de datos de ejecuciones correspondientes a primera vivienda, la mayoría, en palabras del Presidente del Consejo, lo son de locales de negocio, estimando la cifra de las ejecuciones en las que la garantía de las operaciones recae en primera vivienda, en un diez por ciento del total de los casos pendientes.

Todo lo que pueda repercutir en los derechos fundamentales de la persona, en sus derechos políticos y sociales, en cuanto a que se lesionen o menoscaben, merece una contestación por parte de aquellos grupos u actores sociales que enarbolen su defensa y constituya esta premisa su razón de ser. Otra cosa, muy distinta, son las formas empleadas, la intimidación, la persecución, el acoso…¿Es que no constituye dicha acción una violación de los derechos fundamentales del político perseguido? ¿El fin justifica los medios?